Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
Justicia es agravio cuando no la aplica el sabio.
La buena salud es mejor que toda riqueza.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Aguja que doble, para sastre pobre.
Buena fama, hurto encubre.
Mejor es ser pobre con seguridad que rico con temor.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Cada uno muere de su vicio.
Para prosperar, vender y comprar.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
Amor con amor se paga.
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Cuanta más grandeza, más llaneza.
De tal palo tal astilla.
El buen vestido aumenta la hermosura, y la fealdad disimula.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
De mala vid, mal sarmiento.
A quien celos no tiene, no tiene verdadero amor.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
Quien guarda valores, padece temores.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
En materia de dinero, no hay compañero.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
No hay nada peor que un pobre harto de pan.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Faena acabada, faena pagada.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
Reino dividido, reino perdido.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
No hay mayor tontería que reñir.
El búfalo amarrado detesta al búfalo que cabalga por la llanura. (No cuentes dinero delante de los pobres).
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
En todo el mundo entero, llaman señor a quien tiene dinero.
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
A fuerza de villano, hierro en mano.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Ya lo dice el refrán: pasa hambre el que no tiene pan.
De los celos, se engendran los cuernos.
Gala sin oro, aunque cueste mucho, luce poco.
Los parientes del rico son tan numerosos como granos de arroz en un arrozal.
Nadie da lo que no tiene.