De golpe y porrazo, se enriquece el ladronazo.
Nunca vivas pobre para morir rico.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Al que es pobre todos sus parientes le despreciarán; si es rico, todos son sus parientes.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Hacer oídos de mercader.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
¿Quieres conocer el valor del dinero?. Pide algo prestado.
En amores o en dinero, no existe amigo sincero.
Lleno está el infierno de buenas intenciones.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Ahorrar no es solo guardar sino saber gastar.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Querer es poder.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Mejor cazar los deudores, que huir de los acreedores.
Bobos van al mercado cada cual con su asno.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
Los burros prefieren la paja al oro.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Los vicios no necesitan maestro.
A ojo de buen cubero.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
A causa perdida, mucha palabrería.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
El hambre es el mejor cocinero.
Ofrecer el oro y el moro.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
Tirar la casa por la ventana.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
Al amigo que es vicioso, tratarlo poco.
Arca abierta al ladrón espera.