No hay peor tiempo que aquel que viene a destiempo.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
No hay mula que no patee, ni mujer que no lo de.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
La justicia debe llegar hasta el ladrón
Qué bien se trilla fuera de la parva.
Más quiero ser burro descansado que buey ajetreado.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
Siempre la aguja se le dobla a quien no tiene otra.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Quien desparte lleva la peor parte.
Que no me busquen porque me encuentran.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
Ir por lana y volver trasquilado.
Bebe y ata la bota.
Inútil como cenicero en moto.
Si quiere hacer las cosas mal, hazlas deprisa.
No somos ríos, para no volver atrás.
El agraviado, nunca desmemoriado.
Ver pecar, convida a pecar.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
Irse con la capa al toro, no es para todos.
Gato maullador, poco cazador.
La juventud no esta perdida, solo desorientada.
Lo que es igual, no es trampa.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
El que nace pa maceta, no pasa del corredor.
Come con él, y guárdate de él.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Los fanfarrones son lo que menos hacen.
Al bueno buscarás y del malo te apartarás.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
La buena vaina no hace buena la espada.
Caballo andador tropezador.
Boi que remoe, nada lle doe Buey que rumia, nada le duele.
Dos no pelean cuando uno no quiere.
Hombre osado, bien afortunado.
Donde hay patrón no manda criado.
Dádiva forzada no merece gracias.
Quien roba poco es ratero; y quien mucho, financiero.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.