Donde hay voluntad, hay un camino.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
Fraile que fue soldado, sale más acertado.
Te ocultas tras una red y crees que ninguén te ve.
El que para mear tiene prisa, termina por mearse en la camisa.
De cornada de burro, no vi morir a ninguno.
No temas avanzar lentamente, teme detenerte.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Quien sabe ceder, sabe vencer.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
Cada burro apechuga con su carga.
Hasta el rabo, todo es toro.
Tapados como el burro de la noria.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Pa' las yeguas del jaral los caballos de allá mismo.
Después del conejo ido, pedradas al matorral.
En pelea de garañones, pierden siempre los patrones.
El buen labrador en el camino, no en el casino.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Buena cautela, iguala buen consejo.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
A perro viejo no hay tus tus.
Por unos pierden otros.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Como al caballo le prueba el camino, a los hombres les prueba su sino.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Oveja que bala, bocado que pierde.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
De perdidos, al río.
No te acerques a una cabra por delante, a un caballo por detrás, y a un tonto por ningún lado.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
El que nada debe nada teme.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Tras la fortuna guía el favor.
Más vale maña que fuerza.
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
Esta permitido ser más hábil que los demás; pero es peligroso parecerlo.