Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
La virtud es de poco sueño.
Al acebuche no hay quien le luche.
Nadie se meta donde no le llaman.
Campo florido, campo perdido.
El que porfía mata venado.
Quien no se cansa, su ideal alcanza.
Donde no alcanza el viejo, alcanza el tejo.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Para los toros del jaral los caballos de ahí mesmo.
Es mejor volverse atrás que perderse en el camino.
El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
Bala que zumba, no mata.
A más servir, menos valer.
Afanar y no medrar es para desesperar.
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
Camino de Santiago, tanto anda el cojo como el sano.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
Quien guarda valores, padece temores.
Todo necio confunde valor y precio.
Bestia alegre, echada pace.
De bajada todos los santos ayudan
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
El toro, a las cinco, y el torero, a los veinticinco.
El que manda, no va.
Ira no obra Justicia.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
No des el grito de triunfo antes de salir del bosque.
A falta de caballos, que troten los asnos.
A quien presta nada le resta.
Hay quien no ve su camino.
El que bien ama, tarde olvida.
Más camina un burro si va frente al pesebre.
Donde no hay, los ladrones no roban.
El vago trabaja más por evitar el trabajo.
Dar caramelo.
Aire de Levante, agua delante.
Nada necesita quien tiene bastante.
Quien superó los complejos, va seguro y va más lejos.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Como el gazapo, que huyendo del perro dio en el lazo.
Errando errando, se va acercando.
Pobreza, víspera de vileza.
Yegua cansada, prado halla.
Va para atrás como el cangrejo.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Ama y guarda.
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.