Por San Martino, mata el pobre su cochino.
No hay que pedirle peras al olmo.
Toda desgracia es una lección.
A la pereza persigue la pobreza.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
A cada cerdo le llega su San Martín.
La oración de los rectos en su gozo.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Perro viejo no caga en el trillo.
Mal agüero, antes las berzas que el granero.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
En el culo y en la trompeta, solo es aire lo que suena.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Tres al saco y el saco en tierra.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
Mientras está la pelota en el tejado, el juego no está ganado.
A la Virgen del Henar, unos van por ver y otros por mirar.
Si vas a pasear, las bragas has de cambiar.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
El que está en el lodo querría meter a otro.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
Quien más tiene, menos suelta.
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.
La mentira anda con muletas, y la verdad sin ellas.
Nadie sabe, sino quien lo lastra, lo que semejante casa gasta.
Dar gato por liebre, no solo en las ventas suele verse.
Más vale pálido una vez que cientas colorado.
Bestia sin cebada, nunca buena cabalgada.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Vale más rodear que mal andar.
Cabrito el de Marzo, cordero el de enero.
No le trata de animal, pero le muestra el ronzal.
Año tardío, año medio vacío.
Burla pesada, en veras acaba.
Nunca pongas el arado antes de los bueyes.
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
Más verga que el Trica programando.
No ensucies donde comes.
Quien bien conoce el camino, llega sano a su destino.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
Jugarse hasta la camisa.
Carne a carne, amor se hace.
Que aproveche como si fuera leche.
Ni cenamos ni se muere padre.
Ningún muerto ha regresado, ni a dar un simple recado.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
Pan ajeno nunca es tierno.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Cara de enferma y culo de sana.