Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
De la abeja y de la vaca, en Abril muere la flaca.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Fue por lana y salió trasquilado.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
Por Abril duérmese el mozo ruin, y por Mayo el mozo y el amo.
El traspié no se da contra la montaña sino contra la pequeña piedra del camino.
Lo bien hecho bien parece.
Cuando el pelo enrasa y el raso empela, con mal anda la seda.
Abril llovedero, llena el granero.
El aire que corre muda la veleta, más no la torre.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no le alumbre.
Repicar y andar en la procesión implica contradicción.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
Oculta el bien que haces, imita al nilo que oculta su fuente.
Boca de verdades, temida en todas partes.
El mal entra como loco, y sale poco a poco.
Vieja que cura, te lleva a la sepultura.
El yerro encelado, medio perdonado.
Si en Marzo oyes tronar, prepara la media y el costal, y que no sea para buscar.
Con agua de malvavisco, se cura hasta el obispo.
El perro hambriento no teme al león.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
Como el perro del hortelano, ni come ni deja comer.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
Con aire solano, no hay toro bravo.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
A casa de tu tía, entrada por salida.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
La fantasía es el reposo del alma
Por las faldas se sube a las montañas.
Quien entre perros camina, fornica en cualquier esquina.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Chimenea acabada, a los tres días ahumada.
Son cucarachas del mismo concolo.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
Del monte sale, con que se arde.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
El amor es de las jóvenes y el chismorreo de las viejas