A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
Por enero florece el romero.
En Mayo regresa el rebaño.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
El asno solo en la muerte halla descanso.
A feria vayas que más valgas.
A creer se va a la iglesia.
Ha de salir la corneja al soto.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Presto se va el cordero como el carnero.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Cuando el gato se va, los ratones dirigen el kolo.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
Pobre atestado saca mendrugo.
Nunca falta de que reírse.
Perros raspan, pero la caravana passa.
Va para atrás como el cangrejo.
Ovejas bobas, donde va una, van todas.
A falta de reja, culo de oveja.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Pa'trás como las del marrano.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
Ruéganla que se pea, y cágase.
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
Por Santa Lucía, vuelve el aceite a la oliva.
Se quedó a vestir santos.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Más vale oler a asno que a muerto.
Ron, ron; tras la capa te andan.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
A ser Papa hay que aspirar, para sacristán llegar.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Mientras ande tu asno, no le des palos.
Atrás viene quien las endereza.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Enero y Febrero desviajadero.
La prisa será tardar.
¿Adónde irá el buey que no are, sino al matadero?.
¿A dónde vas a ir que más valgas?.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.