Rico es quien no debe y pasa como puede.
El jornal por la puerta entra y por el humero se va.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
Primavera seca, verano lluvioso y otoño desastroso.
Mula vieja y mal comida, no se aguanta la subida.
Tras el vicio viene el lamento.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
A buey viejo, no se le saca paso.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Año tuero, vaca y muerto.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Suerte, y al toro.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
Yerro es ir de caza sin perro.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Al buey viejo múdale el pesebre y dejará el pellejo.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
El que corre mucho, atrás se halla.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Esto no termina hasta que se acaba.
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
La cabra siempre tira al monte.
Santo Domingo, mal pan y peor vino.
Ser el último orejón del tarro.
Después del conejo ido, pedradas al matorral.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
¿Dónde vas Vicente?. Donde va la gente.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Como no soy ningún río Tajo, lo mismo corro para arriba que para abajo.
A la ocasión la pintan calva.
Algún día cogerá la zorra cabrito.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Rincón por rincón, Alcañiz en Aragón.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
La mentira busca el rincón.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
La vaca grande, y el caballo que ande.
No vale un ardite.
Iráse lo amado y quedará lo descolorado.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
A otra puerta, que ésta no se abre.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.