Nunca prometas con lo que cumplir no cuentas.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.
Clérigo viajero, ni mísero, ni misero.
Quien halla a tiempo la sisa, no se queda sin camisa.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
La belleza siempre tiene razón
Por mucho pan nunca es mal año.
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
Toma después de la sopa un buen trago, y ríete de médicos y boticarios.
Lo barato cuesta caro
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Pan de boda, duro a las pocas horas.
Calumnia, que algo queda.
Aunque brille el sol no dejes la capa en casa.
En larga jornada, la leve carga es pesada.
Otra de esas y me subo el cierre.[relevancia dudosa]
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Gente parada, malos pensamientos.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
Al hombre de rejo, vino recio.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
Una buena campana se siente de lejos.
Los refranes no engañan a nadie.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
Domingo sucio, semana puerca.
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
Jamás se ha quedado el oro de ser robado.
No digas: es imposible. Dí; no lo he hecho todavía.
Lo que puede hacerse en cualquier momento no se hará en ningún momento.
El lobo y la oveja, nunca hacen pareja.
Más hace el lobo callando que el perro ladrando.
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
El tiempo es un remedio que todo lo cura.
A dos palabras tres porradas.
Desde el desayuno se sabe el hambre que se va aguantar.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
Tal para cual.
Más obrar que hablar.
Lo nuevo guarda lo viejo.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Se llena antes el ojo que el papo.