No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
La confianza da asco
El que con muchos se casa, a todos enfada.
Nunca falta de que reírse.
Pedir más es avaricia.
Lo bueno aborrece y lo malo apetece.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Roma, paraíso de putas e infierno de mulas.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Quitame de ahí es paja. (Se realizaba en la recolección, para molestar a alguien colocando una paja en su hombro para provocar una pelea).
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
Ignorante malo, mucho daño hace.
Comer uva y cagar racimo.
Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
Peor es la moza de casar que de criar.
Estar como caimán en boca de caño.
El que algo teme, algo debe.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Abusar es mal usar.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
Los celos son el gusano del amor.
El mucho joder empreña.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
Dar de comer al diablo.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Cada raposa mira por su cola.
Barre la nuera, lo que ve la suegra.
Buenas razones cautivan los corazones.
Ingratos hacen recatados.
Del que jura, teme la impostura.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
Al que feo ama, bonita le parece.
Nos vengamos de una vileza cometiendo otra
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Esta permitido ser más hábil que los demás; pero es peligroso parecerlo.
Parecerse como un huevo a una castaña.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Intelecto apretado discurre que rabia.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.