Quien se mete a maromero, se puede romper el cuero.
Abogacía que no zorrocía.
Cinco: por el culo te la hinco.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
El hablar, es más fácil que el probar.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
El que con niños se acuesta mojado amanece.
En la duda, ten la lengua muda.
Qué bien canta el tordo si está gordo.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
Durante los meses de mal tiempo el agua corre hacia atrás
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
Ya que lo tenía concertado, estorbómelo el verdugado.
Quien sube como palma baja como coco.
La mejor bellota es para el peor marrano.
No cambio tu cacareo por tus huevos.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
El que sabe sabe y el que no es jefe
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
El avaro es como el cerdo, esta bueno muerto.
No necesito tecomates para nadar.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
El vino en jarro cura el catarro.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
Hay que andar más tieso que un ajo.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
En cada casa cuecen habas, y en la mía calderadas.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
Mal haya la pájara que en su nido caga.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Según come el mulo, así caga el culo.
Nunca falta un roto para un descosido.
El que fía, o pierde o porfía.
Corrido va el abad por el cañaveral.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Si quieres cruzar el río, tienes que mojarte los pies.
La reputación dura más que la vida.
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.
La necesidad tiene cara de hereje.