El que se viste con lo ajeno, en la calle lo desnudan.
Gallo cantor, acaba en el asador.
Sabio en latín y tonto en castellano.
El que es buen juez por su casa empieza.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
Con gente mal criada, nada.
Maestro de atar escobas.
Más vale oler a asno que a muerto.
El que presume de honrado, presume de desgraciado.
El que jura miente.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Mal acaba quien mal anda.
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
Juez mal informado, fallo desacertado.
Con el engañador, se tú mentidor.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
El que fía o promete, en deudas se mete.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
La justicia no corre, pero atrapa.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
Burro adornado, busca mercado.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
La Justicia entra por casa.
Ley puesta, trampa hecha.
Casado, pero no capado.
Mal apaña quien no engaña.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
Allega, allegador, para buen derramador.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
El que mucho habla, mucho yerra.
Así se mete, como piojo en costura.
Botas y gabán encubren mucho mal.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
La ley es como los perros: que solo muerde a los de ruana.
Está como agua, para chocolate.
La caza y los negocios quieren porfía.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
Ser lento en dar es como negar.
Músico pagado, toca mal son.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
El mucho joder empreña.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.