Afeminados espíritus engendra la avaricia.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Más vale feo y bueno que guapo y perverso.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.
El buey ruin pereceando se descuerna.
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.
No eches toda la carne al asador.
Más mato la gula que la espada.
El vago trabaja más por evitar el trabajo.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Está por encima de sus enemigos el que desprecia sus agravios.
El gorrón tiene que ser sufrido.
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Ya que no eres casto, sé cauto.
Quien te adula, te traiciona.
El buen caballo de ladridos no hace caso.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Barba de tres colores no la tienen sino traidores.
Al mal torero, hasta los cuernos le molestan.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
Confesión obligada, no vale nada.
Dar palos de ciego.
Año derecho, de la era al barbecho.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Quien come mucho se empacha, y quien bebe se emborracha.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
A buen servicio, mal galardón.
El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.
Quien come aprisa, come mal.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
El que sabe sabe y el que no es empleado publico.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Sin padrino no hay bautizo.
El que a caracol ara, o sabe mucho o no sabe nada.
La confianza da asco
Quien de servilleta pasa a mantel, no hay quien pueda con él.
Gran dolor es tener poca carne y mucho asador.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Estas más puesto que un calcetín.
Quien dice lo verdadero, no peca por embustero.