El beso es al amor lo que el rayo al trueno.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
Este batea y corre para tercera.
Mal lo pasa quien con un vago se casa.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
Cada cual decía del amor que tenía.
Casa labrada y viña heredada.
De esta agua no beberé.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Ausente, apenas viviente.
Por San Martino, se prueba el vino y se mata el cochino.
Es más vivo y es más pronto, quien a veces se hace el tonto.
Escatimar y dar a putas.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
La venganza no es buena mata el alma y la envenena.
Dar al olvido.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
El buen vino en vaso chico.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
El que con niños se acuesta mojado amanece.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
Después de vendimiar siempre sobran cestos.
Paga adelantada, paga viciada.
La arada y el arado requieren hombre bien alimentado.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
Besa al perro en la boca hasta que consigas lo que quieres
El marido celoso nunca tiene reposo.
Dinero en la bolsa, hasta que no se gasta no se goza.
Del mirar nace el desear.
Habiendo amor, habrá una olla, con agua, sal y cebolla.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.