El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Parece que perdio un millon y encontro una peseta.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
El corazón es el primero que vive y el último que muere
Dios castiga sin palo ni piedra
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
Lo bueno aborrece y lo malo apetece.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
Lo bien hecho bien parece.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
La mujer consigue plata con solo alzarse la bata.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
A buen señor, buena demanda.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Vicio por natura, hasta la muerte dura.
Agua en febrero, promesa para el agricultor
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Ser bueno lo manda Dios, y aparentarlo es mejor.
Todo acaba con la muerte, menos, el hacer bien.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
De paja o de heno, mi vientre lleno.
Tretas y tetas pueden más que letras.
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
El oro hace poderoso pero no dichoso.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
A todo porco lle chega o seu san martiño.
Ningún hombre honesto se hace rico en un momento.
Más vale hombre feo con buen arreo, que mozo bonito y sin un pito.
La sed por el oro, socava el decoro.
Un amigo fiel es un firme amigo, y quien lo encuentra halla un tesoro
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
A las flores les pedimos que tengan perfume. A los hombres, educación.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
Escucha tu corazón... que sabe.
Buscando lo mejor suele desaprovecharse lo bueno.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Vale más ser envidiada que envidiosa.
Antes de meter, prometer.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
Ama el sol, el que tiene sombra