El que teme padecer padece ya lo que teme.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
El placer es víspera del pesar.
No des por el pito, más de lo que el pito vale.
Freídle un huevo, que dos merece.
El casado casa quiere.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
El que fía, salió a cobrar.
A ciento de renta, mil de vanidad.
El día de San Ciruelo, pagaré lo que debo.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
Cuesta más vengar agravios que soportarlos.
Adorar al santo por la peana.
Hablar con el corazón en la mano.
El mejor guardián del rey es el amor de sus súbditos.
Vale más tener que no desear.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Sigue los impulsos de tu corazón
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
La avaricia rompe el saco.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Ya que aprendiste a cobrar, aprende también a trabajar.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
Nadie busca ruido con su dinero.
Obra acabada, a dios agrada.
Roma, paraíso de putas e infierno de mulas.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
La pisada del amo, el mejor abono.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Obra de chapucero cuesta poco, pero vale menos.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
Quien desprecia, comprar quiere.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
Pasar amargura por ganar hermosura.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Quien guarda valores, padece temores.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Un hombre puede valer cientos y cientos pueden no valer un hombre.
Al hombre pobre, la cama se lo come.