Buscar los tres pies al gato.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
La justicia tiene un largo brazo.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Si a estribor gaviotas ves, la otra banda babor es.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
A creer se va a la iglesia.
Poner toda la carne en el asador, no es lo mejor.
La honestidad es un vestido de oro
Los hombres prudentes aprenden con los errores de otros; los tontos por los errores propios.
Niebla en la Montaña, labrador a tu cabaña.
A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
El que mucho fía, se queda con la bolsa vacía.
Jugar y perder bien puede suceder.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
Poca carne y mucha pluma, nada en suma.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
A comida de olido, pago de sonido.
A la col, tocino; y al tocino, vino.
Una sola vez no es costumbre.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
El que por necesidad trabaja, poco tiene y poco gana.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
Una de cal y otra de arena, hacen la mezcla buena.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
Caridad y amor no quieren tambor.
Ruego de Rey, mandato es.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Febrero, rato malo y rato bueno.
De golpe y porrazo, se enriquece el ladronazo.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
El hombre pone y la mujer dispone.
Incluso el día más largo tiene un final
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
Buey viejo mal tira, pero bien guía.
Jurar como carretero.
Nos vengamos de una vileza cometiendo otra
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Todo tiempo pasado fue mejor.
A cada cabeza, su seso.
Para pelear se necesitan dos.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Quien te quiere, te aporrea.