En lo ajeno, reina la desgracia.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
La mentira busca el rincón.
Jugar la vida al tablero.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
Fiado y bien pagado, no disminuye estado.
Buena, por ventura; mala, por natura.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
Carne de junto al hueso, dame de eso.
A mucho amor, mucho perdón.
Casa compuesta, caja en la puerta.
Lo barato cuesta caro
Quien anda con lobos a aullar aprende.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Diciembre tiritando, buen enero y mejor año.
Bebo poco, más quierolo bueno.
El enamorado es el camarada del alma.
A hombre desgarbado, dale de lado.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
Justicia y no por mi casa.
Para bien hablar, antes bien pensar.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
Un vecino cercano es mejor que un pariente lejano.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
A su amigo, el gato le deja siempre señalado.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
Cuando alguien te hace un daño, búscalo en tu lista de los más favorecidos.
Huye de las querellas; no seas parte de ellas ni testigo.
Despacio, que llevo prisa.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
A bloque, la casa en roque.
El oficio quita el vicio.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Tal para cual.
A feria vayas que más valgas.
A la hija mala, dineros y casalla.
Panza llena, quita pena.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
Al hombre deshonesto le es útil el azar