Para que unos vayan delante, otros deben ir detrás.
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.
Lo que bien empieza, bien acaba.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
Mal juzga el arte, el que en él no tiene parte.
De lo bueno, el mundo debería estar lleno.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Hombre refranero, medido y certero.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
A consejo malo, campana de palo.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Buen oficio es no tener ninguno.
Aunque te rompas el cuero, sin suerte no harás dinero.
A dos palabras tres porradas.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
De cuero ajeno, correas largas.
Donde entra la cabeza, entra la cola
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
En el juego y el licor, se reconoce al señor.
Comer fruta, hablar puta, leer carta, bien se puede hacer en la plaza.
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.
Todo en la vida tiene su medida.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Mal ajeno, a nadie le importa un bledo.
Comamos y triunfemos, que esto ganaremos.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
Quien tenga tiempo que no espere
A los tuyos, con razón o sin ella.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
Buen podador, buen viñador.
La ocasión llega, llama y no espera.
Libro prestado, libro perdido.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Lo que no se empieza no se acaba.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
Casamiento malo, presto es concertado.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Mucho preito hace mendigo.