Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Secreto a voces.
Entre salud y dinero, salud primero.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Más vale despedirse que ser despedido.
A quien hubieras vencido no lo tengas por amigo.
El que con muchachos se acuesta, amanece hecho fiesta.
Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
Es de sabios, cambiar de opinión.
A camino largo, paso corto.
Haz favores y harás traidores.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
Bien te quiero, bien te quiero, mas no te doy mi dinero.
Dinero de canto, se va rodando.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
La pérdida de un amigo, es la mayor pérdida.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Los señores hablan de cosas, los criados de personas.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
Hermanos hay tanto por hacer!
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Salir junto con pegado.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
Al que le sobre el tiempo que se ponga a trabajar.
Estas son de mi rodada.
Con un mucho y dos poquitos se hacen los hombres ricos.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Amores reñidos, los más queridos.
A quien presta nada le resta.
De centavo en centavo, se hacen las grandes fortunas.
Buenas y mejores, por falta de seguidores.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
Según es el dinero, es el meneo.
Bastante me ayuda quien no me estorba.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.