Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
Bien está lo que bien acaba.
A buenas horas, mangas verdes
El aburrimiento es una desgracia
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
Lo que uno no quiere, otros lo desean.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
El sueño es hermano de la muerte.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Quien mal padece, mal parece.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
De día no veo y de noche me espulgo.
Amor por interés, se acaba en un dos por tres.
Las personas que tienen muchas faltas, son las que más critican a otros.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Entre Pinto y Valdemoro. (Frase utilizada en España para a alguien que duda).
Hacer buenas (o malas) migas.
En mi casa mando yo que soy viudo.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
Hijo de gato caza ratón.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Del mal, el menos.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
Haz el mal y guárdate.
Un gran hombre comparte lo que tiene con los demás.
La mentira y la verdad no pueden vivir en paz.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo; y cuando vuela a trampicones, hace un frío de cojones.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Agarrando aunque sea fallo.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
Barco viejo, mal navega.
Gozarse en el mal ajeno, no es de hombre bueno.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
El que fácilmente se enoja, hace locuras.