Un huésped constante nunca es bienvenido.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Ir del coro al caño y del caño al coro.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Confiesa el delito el que huye del juicio.
El camino del Señor es refugio de los justos y ruina de los malhechores.
Al perro más desmedrado dan el mejor bocado.
El que tonto nace, tonto muere.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
El Abad de Compostela, que se comió el cocido y aún quiso la cazuela.
Corte, puta y puerto, hacen al hombre experto.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
Quien escribe mucho desvaría
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
Dos gorriones en una espiga hacen mala miga.
La ciencia hace soberbios, la fortuna, necios.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
El deseo hace hermoso lo feo.
La malicia de los unos nace de la estupidez de los otros.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
De los sufridos se hacen los atrevidos.
El que hace feliz a una mujer, es su esclavo; quien la hace desgraciada, es su dueño.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Hay que coger al toro por los cuernos.
El amor, unas veces soñador y otras volador.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
Los fanfarrones son lo que menos hacen.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Ya apareció el perdido, y más valía que no hubiese aparecido.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
A la noche putas y a la mañana comadres.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Bestia es, y no persona, quien de lo ganado goza.
Hacer de toda hierba un fardo.
Contigo me entierren, que me entiendes.
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
Tanto pedo para cagar aguado.
Quien miente, pronto se arrepiente.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
A la larga y a a la corta la mentira se descubre.
Ramal y bozal, para el animal.