El que demonios da, diablos recibe.
El mucho joder empreña.
A quien hace mal, uno, al lisonjero, ninguno.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
El pato que quiere pasar por cóndor termina siendo ganso.
Buitres y milanos, primos hermanos.
Músico pagado, toca mal son.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Van al mismo mazo.
A pan duro, diente agudo.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
A fullero viejo, flores nuevas.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
El que hace la ley, hace la trampa.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Al buen sordo, pedo gordo.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
De la risa al duelo un pelo.
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
Ausente, apenas viviente.
El chisme agrada, pero el chismoso enfada.
A brutos da el juego.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
El funcionario más ducho, mejor maneja el serrucho.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
Amar a todos, confiar en nadie.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
Al hombre valiente, espada corta.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
Lo bueno aborrece y lo malo apetece.
El vivo a señas y el tonto a palos.
Al villano dale el pie y se tomará la mano.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
El hombre por el traje, la perdiz por su plumaje.
Querer matar dos moscas de un golpe