A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
El que fía o promete, en deudas se mete.
El que paga y goza, empata y hasta gana.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
Es caballero, no el que tiene caballo, sino el que tiene dinero.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
El que fía, o pierde o porfía.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
Amor grande vence mil dificultades.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Jugar al abejón con alguien.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Nuestros conocimientos pueden llenar el imperio pero nuestros amigos caben en el puño
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Lo comido por lo servido.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Un ruin ido, otro venido.
Sabio en latín y tonto en castellano.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Ver pecar, convida a pecar.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
Mientras vivamos en la ignorancia, seremos siempre los unos enemigos de los otros.
Carne a carne, amor se hace.
Si a tu amigo quieres conocer, hazle jugar y beber.
De Cristo a Cristo, el más apolillado se raja.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
Viajar con un amigo hace amar la vida
Más vale guerra abierta que paz fingida.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
En la batalla se conoce al soldado; pero en la Victoria se conoce al caballero.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
Indio comido indio ido.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
A buenos ocios, malos negocios.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.
Cambiarás de mesón, pero no de ladrón.