Cada hombre lleva un loco dentro, y cada mujer un ciento.
La ley es firme de cola, pero quien quiere la viola.
Más vale ruin asno que estar sin él.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
Buen cazador, mal labrador.
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
El mucho trato hermana al perro y al gato.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
Puerco que no grita cuchillo con el.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
A brutos da el juego.
No da un tajo ni en defensa propia.
Hazme la barba, hacerte el copete.
Ir a la guerra, navegar y casar, no se ha de aconsejar.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
En enero no te separes del brasero.
Si en Marzo oyes tronar, prepara la media y el costal, y que no sea para buscar.
Perro viejo no aprende trucos nuevos.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
Al tonto se le conoce pronto.
Está más pelao que las rodillas de un cabro.
Mira la peseta y tira el duro.
De refrán y afán pocos se librarán.
Al segar ser bien pagado, dice al estercolador, su sembrado.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la mueve.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
El que es buen pagador es señor de la bolsa de otro.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
En lo que el hacha va y viene, descansa el palo.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
En casa del que jura, no faltará desventura.
Dale un pez a un hombre y comerá un día; enseñale a pescar y comerá siempre.
Al albéitar, no le duele la carne de la bestia.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
Se comió mi merienda y se cagó en el zurrón.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
En sí toma buena doctrina el que en cabeza ajena se castiga.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
Las palabras se las lleva el viento.
A buey viejo, no se le saca paso.