Señores lo dan y siervos lo lloran.
Con ayuda del vecino, mató mi padre un cochino.
Vale más ser ralos que calvos.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
Más bien libre en el extranjero que ser un esclavo de regreso en casa.
Usted no puede enseñar el camino al gorila viejo.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Nació como la auyama, con la flor en el culo.
No gastes pólvora en gallinazos.
Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
Quien no se arriesga no cruza el río
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
A barco nuevo, capitán viejo.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
Buen podador, buen viñador.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
Más pija que el Don Bosco.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Rodar hacia abajo, no cuesta trabajo; rodar para arriba, eso sí que cuesta fatiga.
Hacerse jaula para que le metan el pájaro.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
Anda despacio si quieres llegar lejos.
Cuando siembres siembra trigo que chícharos hacen ruido.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
No hace tanto daño la zorra en un año, como paga en un día.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
El que más madrugo, un talego se encontró.
No me dijeron perro, pero me tiraron el hueso.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
Badajo alto, campana rota.
Cuando el tonto va, ya de vuelta el listo está.
El hombre casado, ni frito ni asado.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
Agárreme, que llevo prisa.