El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Un barco pequeño debe mantenerse cerca de la orilla; los más grandes pueden aventurarse mar adentro.
Al mejor nadador se lo lleva el río.
En Calatañazor, Almanzor perdió el tambor.
A la zorra, candilazo.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
¿Tú liebre, y vas a cazar?.
De mala vid, mal sarmiento.
El que no chilla, no mama.
A buena mujer, poco freno basta.
El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
El vino peleón, tomarlo en jarro o en porrón.
Por San Andrés, corderillos tres.
Como la espada, así la vaina.
El que no anda, no tropieza.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
Antes verdugo que ahorcado.
Se heredan dinero y deudas
Mucho beber y no caer, non pode ser.
Más ordinario que una monja en guayos.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
Tumbando y capado.
El hambre arroja al lobo al bosque.
El que trae , lleva.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
Ni fraile en boda, ni perro entre ollas.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
El pobre es rumboso; el rico roñoso.
Negocios de puercos, puerco negocio.
Sol puesto, obrero suelto.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
Su ladrido es peor que un mordisco
El más abusado se ahoga en el vado.
Cinco puercos son manada.
Variante: En casa del ahorcado no se ha de nombrar la soga.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
Mande la razón y obedezca la pasión.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
Quien pisa con suavidad va lejos.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
Al cuervo no agrada el asno vivo, sino muerto.