En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
A un perro aunque sea Danés, lo capan Solo una vez.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
El zorro que se duerme no caza gallinas.
Si los cocodrilos comen sus propios huevos qué harían con la carne de una rana.
El cuervo es el paria de las aves; y el asno, el paria de los cuadrúpedos, y el hombre, el paria de los parias, puesto que desprecia a sus semejantes.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Lo estancado se pudre.
Ningún jorobado se quiere ver la joroba.
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.
Flor temprana fruto no grana.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
El Rey es poco para su porquero.
El peor coche siempre se lleva la mejor mazorca.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
Ni para carga ni para silla.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
Desbarata hasta un balín.
Perro flaco soñando con longaniza.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
El que presta, a pedir se atiene.
El perro en la perrera se rasca las pulgas; el perro que caza no las siente.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
A confesión de parte relevo de prueba.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
El loco no fue el culpable, sino quien le diera el sable.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Bien parece y bien están el asno en la cuadra y la mujer en el hogar.
El jorobado no ve su joroba
El yerro encelado, medio perdonado.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
Dale suficiente cuerda y se ahorcará el mismo.
Quien invierte en cosa vana, pronto acaba con la lana.
Amor de casada no vale nada.
Las leyes van, a donde quieren los reyes.
Cuando el abad está contento, lo está todo el convento.
Nadie come mejor que el que se procura la comida con sus propias manos
Árbol copudo da sombra, aunque no dé fruto.