El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Cómprale botas al indio y te dara de patadas.
Hembra cobarde se casa mal y tarde.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.
En Marzo tira el pastor el zarzo.
El ternero recental no teme al tigre.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
O Cesar, o mierda.
Las botas del diablo no hacen ruido.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
Saber de pobre no vale un duro
mas puto ke joakito dandole a un ornitorrinco africano en celo.
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
La pollada de Agosto y enero, vale por un carnero.
Quien no madruga, no caza boruga.
No es la vaca que grita más fuerte la que da más leche.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Demasiado pedo para la mula.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
En la huerta que hay mozo, está en la acequia o en el pozo.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
Siéntate, si así quieres, sobre el corazón de un león, pero nunca sobre el de un hombre.
A la sombra del que camina se para el que está gateando.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Potros que de feria en feria van, cada día menos valdrán.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
El bobo todo lo sabe hacer cuando no es menester.
Grano a grano la gallina llena el buche.
De saltamontes a chicharra poco marra.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
En el camino se enderezan las cargas.
Agrada, quien manda.
La crianza es buena los trece meses del año
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
Erga Arga y Aragón, hacen al Ebro varón.
Oficial diestro, pronto se hace maestro.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
Corrido va el abad por el cañaveral.
A la cabeza, el comer endereza.
A cada cañada le llega su añada.
Todo se andará si la vara no se rompe.
Ponerle el cascabel al gato.
Después de la liebre ida, palos a la cama.