Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Desnudar un santo para vestir otro, es de bobos.
Ávila, santos y cantos.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Todos los santos tienen octava.
El que quiero no me quiere, y el que no quiero me dan.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
A tal amo tal criado.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
Una mano y un pie no aplauden juntos.
A la iglesia no voy porque estoy cojo, y a la taberna, poquito a poco.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
A ser Papa hay que aspirar, para sacristán llegar.
La ingratitud seca la fuente de la piedad.
Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
Jesucristo curó ciegos y leprosos; pero no bobos.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
Poco dinero, poco sermón.
De ausente a muerto, no va un dedo.
Bicho malo nunca muere.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
De todos los santos a adviento, mucha lluvia y poco viento.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
No voy a misa porque estoy cojo, pero a la taberna me voy poquito a poco.
Quien para ir a rezar duda entre dos mezquitas, terminará por quedar sin rezar.
Ni miento ni me arrepiento.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Te conozco mascarita
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
No soy pila de agua bendita.
Confesión hecha, penitencia espera.
No se hablar, y me mandas predicar.
El que no encuentra amigos, por algo será, yo digo.