Nadie aprende por cabeza ajena.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.
No vengo a descubrir el hilo negro.
Maestre por maestre, seálo éste.
El que aconseja, no paga.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Perdona una vez; pero nunca tres.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
No hace plata quien más suda, si la suerte no le ayuda.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
No se manda al corazón
La religión cala siempre en los estratos pobres
San Xoán trae o inferno, e San Andrés o inverno.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
Tripa vacía, corazón sin alegría.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
Al que Dios no le da hijos, el diablo le da.
Amar sin ser amado es como limpiarse el culo sin haber cagado.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
De solo aire no vive nadie.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
El que no habla, Dios lo hizo mudo.
Que dulce queda la mano al que da.
El día de San Ciruelo, pagaré lo que debo.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Roma, paraíso de putas e infierno de mulas.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
El Dios desea el respeto del pobre más que la honra del encumbrado.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Más ordinario que una monja en guayos.
Codicia mala a Dios no engaña.
Amor no respeta ley, ni obedece a rey.
Ni guinda chupada, ni moza besada.
Rico y de repente, no puede ser santamente.