Buena madera, buen oficial espera.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
Vámonos muriendo todos que están enterrando de gorra.
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.
Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
Cuando la desgracia se asoma a la ventana, los amigos no se acercan a mirar.
No te fíes del enemigo que duerme.
Todas las horas hieren. La última mata.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Búsqueme que me encuentra. Como advertencia: no me provoques.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
No hay virtud y nobleza que no abata la pobreza.
Sin padrino no hay bautizo.
El que bien ama, tarde olvida.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
La suerte nunca da, solo presta.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
Nunca llovió que no se despejara.
Nunca llueve hasta que Dios no quiere.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
La verdadera amistad es inmortal.
Sigue el sendero de la serpiente, y llegarás a la muerte.
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Donde hay dolencia, haya paciencia.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Muero el toro y enseguida, acabase a carreira.
El que manda, no va.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
Una abeja no hace colmena.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
Ocasion perdida, no vuelve más en la vida.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
Ya se murió el emprestar, que le mató el malpagar.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.