Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Nadie es tan viejo que no piense vivir otro año.
Muerto al agua, borrasca segura.
Hombre dormido, ni del todo muerto ni del todo vivo.
Donde no hay mujer, hay que buscarla, y donde la hay, matarla.
No está Dios en higueras que oiga a putas y a viejas.
Para aprender, nunca es tarde.
De arriero a arriero no pasa dinero.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Más vale una mala boda que un buen entierro.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
El dueño del perro no obedece a su perro.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Dos no pelean cuando uno no quiere.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
Socorro tardío, socorro baldío.
Al que muere en el barco, le reclama el charco.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
El cuerpo eterno del hombre es la imaginación
La Justicia es muy cretina si no mata al que asesina.
Cerca está de saber vencer quien bien sabe pelear.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.
El que camina, no estorba.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
Uno que a redentor se metió, crucificado murió.
El alma está no donde vive sino donde ama.
Quien asno nació, asno murió.
De grandes cenas, están las tumbas llenas.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Date prisa lentamente.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Pronto y bien no hay quien.
Es ligero el tiempo y no hay barranca que lo detenga.
Dar caramelo.
Lo que la moral quiere no está nunca en consonancia con los instintos.
Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!.
Vive en paz, pasa la vida en calma!
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
Tanto nadar para morir en la orilla.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.