La lengua rompe huesos aunque ella no los tenga.
Mas vale ser afilador que labrador.
Las mentes grandes discuten ideas; las medianas, cosas; y las pequeñas, personas.
No siempre el mejor camino es el más corto.
El buen traje encubre el mal linaje.
El que algo teme, algo debe.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
El pecado te acusa.
La mujer que poco vela, tarde hace luenga tela.
Nadie extienda la pierna sino hasta donde la sábana llega.
Si orejas curiosas no hubiera, malas lenguas no existieran.
La fea graciosa vale más que la bonita sosa.
Dar patadas de burro.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
A falta de manos, buenos son los pies.
Peores nalgas tiene mi suegra.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Hace más la raposa que la curiosa.
Nunca falta un culo para un bacín.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
No tiene un pelo de tonto.
Botas y gabán encubren mucho mal.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
A persona lisonjera no le des oreja.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Donde hay leyes, hay trampas.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Bueno, si breve, bueno dos veces.
Tienes menos sesos que una piedra.
No tropieza quien no anda.
Agua mansa, traidora y falsa.
Nadie es tan alto, que no este al alcance de la mano de su enemigo.
Es tan chaparro que cuando se sienta en el suelo, le cuelgan los pies.
Más alta que un pino y más tonta que un gorrino.
Cuentas claras, amistades largas.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
A falta vieja, vergüenza nueva.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
A la virtud, menester hace espaldas.
La virtud es de poco sueño.
Gente pobre no necesita criados.
Al perro flaco no le faltan pulgas.
El temor del Señor prolonga la vida, pero los años del malvado se acortan.