Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
Gallo fino no extraña gallinero.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Buen moro, o mierda u oro.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
La mejor defensa es el ataque.
A la mujer y al mulo, en el culo.
Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.
Es mejor gastarse que enmohecerse.
De diestro a diestro, el más presto.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
No hay cosa más rica, que rascar donde pica.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
Casa de capellán, la peor del lugar.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Cuando no llueve en Febrero, no hay buen prado ni buen centeno.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
Traducción: En el mes de los muertos -noviembre-, mata tus cerdos.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Pájaro que dos veces cría, pelada tiene la barriga.
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
Que saben las vacas de montura.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
El pobre que pide pan, toma carne si se le dan.
Burro que piensa bota la carga.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Limpio de polvo y paja.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
A grandes males, grandes enfermos.
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.
Está como abeja de piedra.
Donde hay más riesgo, hay más provecho.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Los argumentos del más fuerte siempre tienen más peso.
Casa convidada, pobre y denostada.
Una manzana podrida daña el barril completo.
Comida que escasea, bien se saborea.
Cada criatura obra según su natura.
A la zorra, candilazo.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
Una de cal y otra de arena, hacen la mezcla buena.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.