Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Si quiere hacer las cosas mal, hazlas deprisa.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
No hay ley sin agujero para quien sabe encontrarlo.
A muller é o carniceiro médralle a carne na man.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
Lo prometido es deuda.
La paciencia, en los trabajos se prueba.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Costumbre hace la ley.
Tiempo pasado siempre es deseado.
Mal acaba quien mal anda.
No hay peor tiempo que aquel que viene a destiempo.
El rico nunca está satisfecho.
No es más sabio el que más sabe, sino el que lo oportuno sabe.
Dando tiempo al tiempo el mozo llega a viejo.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Quien muere pobre, no muere antes de tiempo.
Nadie es culpable, hasta que no se demuestre lo contrario.
Quién dice la verdad nunca se equivoca.
La experiencia no anda a prisa, ni tampoco se improvisa.
A la muerte ni temerla ni buscarla, hay que esperarla.
Escrita la carta, mensajero nunca falta.
Dios pocas veces quiere obrar, sino cooperar.
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Oigamos, pero no creamos hasta que lo veamos.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
Pena de muerte tiene el que a viejo no llegue.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Más vale maña que fuerza.
A falta de reja, culo de oveja.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Con paciencia y voluntad, se logra todo y algo más.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
Al mal tiempo, buena cara.
Dama tocada, dama jugada.
Nunca te apures para que dures.
Lo bueno dura poco.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
De pequeños principios resultan grandes fines.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
El daño hecho no tiene remedio.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.