Dios castiga, pero no ha palo.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
A la larga, todo se arregla.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Por mucho que la paz cueste, nunca es cara.
No siempre el mejor camino es el más corto.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
La ley pareja no es dura.
A quien presta nada le resta.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
La boca del justo profiere sabiduría, pero la lengua perversa será cercenada.
A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
La ley de Dios no come trampa.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
A bien obrar, bien pagar.
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
Allí donde reina la fuerza el derecho huye
El derecho de los pobres no es más que llanto
El que persevera triunfa.
La ley es firme de cola, pero quien quiere la viola.
Mientras vas y vienes, no falta gente por el camino.
No llega antes el que más corre si no el que menos tropieza.
Siempre ayuda la verdad.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
La contrición del pecado, no repara el mal causado.
El que esperar puede, alcanza lo que quiere.
La falta de progreso significa retroceso.
La fortuna menos la encuentra quien más la busca.
Quien se levanta tarde, estará corriendo todo el día.
El hombre no hace nada sin el tiempo y el tiempo no hace nada sin el hombre
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
El avariento nunca está contento.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
Culpa no tiene quien hace lo que debe.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Agua esperé y tarde sembré, sabe Dios lo que recogeré.
Dádiva forzada no merece gracias.
Atajar al principio el mal procura, si llega a echar raíz, tarde se cura.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
El viento y la marea no esperan a nadie.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
Mejor ir tarde al destino, que rodarse en el camino.
La paciencia es buena ciencia.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.