Hecha la ley, hecha la trampa.
Lo que se aplazó, casi siempre se malogró.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
Juez de malas artes es el que no escucha a las dos partes.
En arca abierta, el justo peca.
A misa, no se va con prisa.
Ninguna ley va a servir, si no hay quien la haga cumplir.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
En hacer bien nunca se pierde.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
No falta de que reirse.
Nunca falta un culo para un bacín.
La causa no justifica el motivo.
El que llega tarde, no bebe caldo
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
La cortesía es la compañera inseparable de la virtud.
En ningún apostolado falta un judas.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
La venganza no es buena mata el alma y la envenena.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Juez mal informado, fallo desacertado.
Al mal paso, darle prisa.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
El tiempo todo lo amansa.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Amar es tiempo perdido si no se es correspondido.
Quien no hace nada cuando puede, tampoco lo hace cuando quiere.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
La ocasión llega, llama y no espera.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
En carrera larga hay desquite.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Nunca acaba el que nunca empieza.
La paciencia cura todos los males, pero ¿cuántos tienen suficiente paciencia hasta que se cure el mal?
Tarea que agrada, presto se acaba.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
A buen juez, mejor pastor.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
La paciencia es la llave del paraíso.