Date prisa, pero no corras.
No hay hombre tan bravo que el tiempo no haga manso.
Sé arrojado, pero no demasiado.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
Hay que dar tiempo al tiempo.
Cuando uno más la precisa, es la suerte más remisa.
Echar por el atajo no siempre ahorra trabajo.
Injurias olvidadas, injurias remediadas,.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Las grandes penas no se quejan.
Más vale llegar a tiempo que rondar cien años.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Quien tenga tiempo que no espere
La diligencia es la madre de la buena forma.
El perezoso siempre es menesteroso.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Cuantos más numerosos los abogados, más largo el proceso; cuanto más numerosos los médicos, más corto el proceso.
Otro tiempo vendrá, y el que hoy no puede, podrá.
Hacerte amigo del juez
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
Donde hay dolencia, haya paciencia.
El que guarda siempre encuentra.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
A gran prisa, gran vagar.
Donde haya legisladores, no faltarán los infractores.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
Cuanto más numerosos los abogados, más largo el proceso.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
No hay mejor ciencia que paciencia y penitencia.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Bastante colabora quien no entorpece.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
El cura y el que cura, no tienen hora segura.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
Si no sobra es que falta.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.