Cual es el rey, tal es la ley.
El tiempo es como tu bolsa: no la pierdas y tendrás suficiente
Quien ya muerto el burro pienso le echó, tarde acordó.
Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
El buen tiempo ayuda en el trabajo.
En casa del que jura, no faltará desventura.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
El tomate hasta que se remate.
El saber no ocupa lugar, la ignorancia tampoco.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
Al albañil no le pongas la mesa hasta que le veas venir.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
A la muerte no hay cosechador que la coseche.
No hay mal que dure cien años, ni enfermo que lo resista.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Más vale estar pelada que amortajada.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
No hay mal que dure 100 años ni cristiano que los aguante.
A secreto agravio, secreta venganza.
A muller é o carniceiro médralle a carne na man.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Buena condición vale más que discreción.
Acometer hace vencer.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
La conciencia vale por cien testigos.
Hay quien no ve su camino.
Breve habla el que es prudente.
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
La temporada más conveniente para el haragán no llega nunca.
Lo que no está firmado, no está amarrado.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
Lo que puede hacerse en cualquier momento no se hará en ningún momento.
El que más hace, menos alcanza.
Si con refranes, y no con leyes, se gobernara, el mundo andaría mejor que anda.
Todos somos iguales, pero unos menos que otros.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
Ama y guarda.