El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
En la casa del cura siempre hay hartura.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
El bien, de lejos viene; pero el mal, cerca lo tienes.
Quien está detrás de los demás no pasa nunca delante
Nadie hable mal del día hasta que la noche llegue.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Más vale algo que nada.
No dejes que el ayer consuma demasiado tiempo del hoy
Carne puta no envejece.
Más vale juzgar entre enemigos que entre amigos.
Hace más el que quiere que el que puede.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
Más vale poco que nada.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Todo se andará si la vara no se rompe.
Malos reyes, muchas leyes.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
Pólvora y tiempo se vuelan como viento.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
La belleza es un reino que dura poco
Ocho días antes se arremanga el fraile.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Cosa prometida es medio debida, y debida enteramente si quien promete miente.
La mentira puede correr un año, la verdad la alcanza en un día.
Amistad por interés hoy es y mañana no es.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
Nadie extienda más la pierna de cuanto fuere larga la sábana.
A camino largo, paso corto.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Los brazos pronto se cansan, cuando las muelas descansan.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Buenas cartas a veces pierden.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
Para hacer buen apetito, hay que aguantar un poquito.