A largos días, largos trabajos.
Cuanto más gordo sea tu enemigo, mejor para vencerle. Es más fácil clavar un cuchillo en el buey que una uña en la pulga.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
La necesidad hace parir hijos machos.
Más mató la cena que sanó Avicena.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Ladrones roban millones, y son grandes señorones.
A quien a mula, bestia, hace mal, es más bestia que el animal.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Contra el nacimiento y la muerte no hay remedio.
Cuando Dios da la llaga, da la medicina.
Muchos pocos hacen un mucho.
Mal caso para un médico cuando el médico del paciente tiene la gota.
El enano ve gigantes por todas partes.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Hombre prevenido vale por dos.
De grandes cenas, están las tumbas llenas.
Tanto pedo para cagar aguado.
El perfume bueno siempre viene en potes pequeños.
Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.
Cuando vayas a mear se te advierte de antemano, si te quieres conservar gordo, fuerte, robusto y sano, no le metas a una puta lo que llevas en la mano.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
A gran solicitud, gran ingratitud.
La raíz de todos los males es el amor al dinero.
A chico santo, gran vigilia.
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
Mal oledor, mal catador.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Buen vino y sopas hervidas, le alargan al viejo la vida.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Mal es acabarse el bien.
No hay merluza grande que pese poco.
Más vale sano que pagarle al cirujano.
Los mejores médicos son: el doctor dieta y el doctor reposo.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
Bollo crudo, engorda el culo.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
El más gallardo señor, también peé de mal olor.
Fiebres otoñales, largas o mortales.
A gran salto, gran quebranto.
El ojo del amo engorda el ganado.
Mano de santo cura como por encanto.
Une maladie qui vuelve es mortal.