Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
Acertar, errando, sucede de vez en cuando.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Dar patadas de burro.
Buen corazón quebranta mala ventura.
El que rompe viejo, paga nuevo.
Las cadenas de la esclavitud atan solo las manos
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Las pulseras de metal suenan si son dos.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
De un golpe no se derriba un roble.
En el camino se enderezan las cargas.
Hay cabalgadura que le viene grande su herradura.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
Todo va a parar al dedo malo.
La gotera dando y dando, la piedra va perforando.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
Nadie extienda más la pierna de cuanto fuere larga la sábana.
La lengua, aunque no tiene huesos los quiebra.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
A la fuerza ahorcan y quedan bien ahorcados.
Cuidado que hay golondrinas en los alambres.
De higos a brevas, larga las lleva.
Palo de nogal, quiebra costilla, no hace señal.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
Corre más una loca en chanclas.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Todas las cosas pasan como el viento.
Cuando un árbol es duro debe ser abatido
Tanto le alabas que nunca acabas.
No hay mejor remiendo que el de la misma tela.
Cada burro apechuga con su carga.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
El cebo es el que engaña, no la caña.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Avellana vana, rompe los dientes y no quita la gana.
Una maja de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
La suerte no se detiene, y es péndulo que va y viene.
Al perro más flaco se le cargan las pulgas.
Quien un día fue picado por la vibora, siente temor a una soga enroscada durante diez años.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
Mal acaba quien mal anda.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.