En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Hombre refranero, medido y certero.
Las visitas son como los pescados, que a los tres días ya huelen.
Donde hubo pan migajas quedan.
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
No puedes esconder el humo si encendistes fuego.
Por San Pedro, saca el ajo y planta el puerro.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
Chancho limpio nunca engorda.
Para cajón de muerto, cualquier palo es bueno.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
Oveja que bala, bocado que pierde.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
Si entre burros te conocen, rebuzna y de cuando en cuando tira coces.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
Pa'trás como las del marrano.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
Gota de miel, caza más moscas que un tazón de hiel.
Las patatas cocidas, alargan la vida.
Quien escucha, su mal oye.
A lo hecho, pecho.
Mala hasta vieja la zangarilleja.
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
Canta la rana, y ni tiene pluma, ni pelo, ni lana.
Lo que hace el necio a la postre, eso hace el sabio al principio.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
Pon y te llamaran gallina.
Fumador empedernido, hombre carcomido.
Un muerto hablando de un ahorcao.
Como te cuidas, duras.
Hacer de su capa un sayo.
Cada pájaro lance su canto.
Se cogen más moscas con una cuchara de miel que con veinte varriles de vinagre
A viña vieja, amo nuevo.
Ser el último orejón del tarro.
Cara de enferma y culo de sana.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Arrastrando, arrastrando, el caracol se va encaramando.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Al que da y quita le sale una jorobita.
Ballesta de amigo, recia de armar y floja de tiro.