Hasta al mejor cocinero se le va un pelo en la sopa.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Pan con queso sabe a beso.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
La teta que es más chica que la mano, no es teta sino grano. e La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Amor no se echa a la olla sino manteca y cebolla.
Como hormigas en la sartén al fuego.
La peor cazuela es guisarla y no comerla.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Mucho sabe quien callar sabe.
Cada día gallina, amarga la cocina.
Chilla más que un camionao é pollos.
Serás el amo, si tienes la sartén por el mango.
El sabor de la salsa es mejor que el del cuenco en el que viene.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Pan con pan comida de tontos.
La soga, tras el caldero.
De los olores, el pan; de los sabores, la sal.
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
De buen caldo, buenas sopas.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
Campana de latón, tiene mal son.
Echando mucho aceite en la sartén, cualquiera fríe bien.
Bueno es pan, y mejor, con algo que agregar.
Bueno de asar, duro de pelar.
Hasta a la mejor cocinera se le queman los porotos.
El que se quemo con leche hasta las cuajadas sopla.
Las penas con pan son buenas.
Ya que se quema la casa, calentémonos en ella.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
El frío conoce al encuero.
Muchas buenas sopas se hacen en ollas viejas.
De buena casa, buena brasa.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.
La venganza es el platillo que sabe mejor frío.
Por la muestra se conoce el paño.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
Ahora es cuando chile verde, le has de dar sabor al caldo.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
Gallo cantor, acaba en el asador.
Detrás de la soga va el caldero.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
En verano, tabernera, y en invierno panadera.