En el mes de San Juan, al sol se cuece el pan.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Estorba más que un colchón en la cocina.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
Echa un cacho de honradez al puchero, y verás qué caldo sale.
Con hermosura sola no se pone la olla.
Una buena campana se siente de lejos.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
¡A darle que es mole de olla!
Abre la boca que te va la sopa.
Habiendo amor, habrá una olla, con agua, sal y cebolla.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
Como caldo de zorra, que esta frío y quema.
Es pan comido.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Sabe tanto, que sabe a mierda.
Ni tan adentro del horno que te quemes, ni tan afuera que te hieles.
Bien sabe lo que dice el que pan pide.
Que con su pan se lo coman.
Si la casa se quema, calentémonos en ella.
A caracoles picantes, vino abundante.
Olla tiznada, bien es guisada.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Gallina vieja da buen caldo.
El que tiene la cabeza de manteca no debe acercarse al horno.
Víbora que chilla no pica.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Cuando el ama no está en casa, las ollas están sin asa.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
A falta de olla, pan y cebolla.
Almorzar, pan y cebolla; al comer, cebolla y pan, y a la noche, si no hay olla, más vale pan con cebolla.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
Estando sabroso el frito, el plato no importa un pito.
A pan duro, diente agudo.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
La buena comida se anuncia a la nariz desde la cocina.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Al mal cocinero le estorban hasta las cucharas.
Saltar de la sartén para caer en las brasas.
De tal jarro, tal tepalcate.
Cada palito tiene su humito.
A comida de olido, pago de sonido.
El golpe de la sartén, siempre tizna y no hace bien.
Calor de paño, jamás hizo daño.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.