Harina mala, mal pan amasa.
Ver pecar, convida a pecar.
Gallina que canta, de poner viene.
El que come y canta, tiene los enemigos en la garganta.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Busca pan para Mayo y leña para Abril y échate a dormir.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Barriga caliente, cabeza durmiente.
No compres casa sin esquina, ni mujer que no sepa cocina.
La madre y el delantal, tapan mucho mal.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
Amor de asno, coz y bocado.
En Abril, huye de la cocina; más no te quites la anguarina.
Panza llena, quita pena.
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
Redondear la arepa.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
El arenque cuelga de sus propias agallas
Hacer un pan como unas hostias/tortas.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
Para un hambriento, el pan cuece lentamente.
Lo que la sardina requiere es pica y bebe.
Dame pan y dime tonto.
La carne en calceta que la coma quien la meta.
Sé arrojado, pero no demasiado.
No hay mala cocinera con tomates a la vera.
No le busques ruido al chicharrón.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Cada campana suena según el metal del que está hecha.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
Para que la cuña apriete ha de ser del mismo palo.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
Nunca es lo mismo una comida recalentada ni una amistad reconciliada.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Quien lo comió aquél lo escote.
Quien coma en Mayo la sardina, en Agosto le pica la espina.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.