Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
El cuerdo nunca se satisface de lo que hace.
Ni amigo burgalés, ni cuchillo cordobés.
La cera se destruye y la procesión no camina.
Hacer de una pulga un elefante.
La fiera de más fiereza, no es el tigre, es la tigresa.
Camina más una hormiga que un buey echado.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
El pelo se pierde, la calvicie nunca.
Perro huevero, aunque le quemen el hocico, sigue comiendo huevo.
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Al perro flaco, todo se le vuelven pulgas.
Una escoba ataviada, por dama hermosa pasa.
El que corre muy aprisa no correrá mucho.
Tiene que ser muy duro el invierno cuando un lobo muerde a otro.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
No menosprecies al cachorro débil, podría convertirse en un tigre feroz.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
Barba de tres colores no la tienen sino traidores.
Algo es el queso, pues se da por beso.
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
Tiene la cola pateada.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.