El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
Cuando la fuerza manda, la ley calla.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
En vender y comprar, no hay amistad.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Para presumir hay que sufrir.
No le pido a Dios que me dé, sino que me ponga donde hay.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
No hay virtud y nobleza que no abata la pobreza.
Mal hace quien nada hace.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
Nadie se meta donde no le llaman.
Para librar a vuestros hijos de esos vicios y calamidades haced que desde niños se den a la virtud y trabajos.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Vive tu vida y no la de los demás.
Cada pájaro lance su canto.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
Amor con amor se paga.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
Quien hace por común, hace por ningún.
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
La lujuria nunca duerme.
El amor reina sin ley
Con fuerza de voluntad, incluso un ratón puede comerse un gato
Quien no ama no vive
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Donde hay duda hay libertad.
Todos los que se rindan se salvarán; quienquiera que no se rinda, sino que se oponga con lucha y discordia, será aniquilado
Dios castiga, pero no ha palo.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Ir a la guerra, navegar y casar, no se ha de aconsejar.
El amor y el reloj locos son.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
En el mundo no hay nada difícil siempre que el hombre tenga asiduidad.
Ninguno se alabe de hacer lo que no sabe.
Perdona una vez; pero nunca tres.
Hay quien no ve su camino.
Hablar de virtud es poco; practicarla es el todo.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.